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Tras décadas trabajando con tuberías que contenían amianto, a Oscar le diagnosticaron mesotelioma pleural. Decidió presentar una demanda por mesotelioma para asegurarse de que su familia estuviera protegida.
Lamentablemente, Oscar falleció pocos meses después del diagnóstico. Nuestro despacho pudo ayudar a su familia a continuar con la demanda y a obtener la indemnización que merecían.
Aunque Oscar y Lupe nacieron en México, sus caminos se cruzaron en Arizona cuando unos familiares les presentaron.
En ese momento, Oscar trabajaba como obrero de la construcción subterránea. Pasaba sus días instalando tuberías de agua, alcantarilla y de desagüe en toda la ciudad de Phoenix.
A pesar de las exigencias de su trabajo, Oscar y Lupe pronto formaron su propia familia. Los hijos de la pareja, Oscar Jr. e Isabel, crecieron en un hogar lleno de amor donde aprendieron el valor del trabajo duro.
“Éramos muy felices porque teníamos una vida muy agradable,” dijo Lupe. “Teníamos dos hijos, así que yo también trabajaba. Y entonces, mi marido empezó a tener problemas de salud.”
Desde principios del siglo XX, los planificadores urbanos utilizaron materiales fabricados con amianto para construir ciudades en los Estados Unidos. Como resultado, muchos trabajadores como Oscar pasaron años ayudando a construir las ciudades de nuestro país y, sin saberlo, pusieron en peligro sus propias vidas.
Durante 35 años, Oscar se dedicó a su trabajo, pero nadie le advirtió sobre los peligros del amianto. La mayoría de las tuberías de agua que instaló a lo largo de su carrera eran de cemento de amianto.
Tras décadas de exposición, el primer síntoma de Oscar fue una tos persistente que no desaparecía. Finalmente, acudió al médico, quien le extrajo una muestra de líquido del pulmón.
Las pruebas confirmaron que tenía mesotelioma pleural, un cáncer agresivo causado por la exposición al amianto.
Decidido a aprovechar al máximo el tiempo que le quedaba, inmediatamente comenzó a explorar sus opciones de tratamiento y a reflexionar sobre lo que más le importaba: sus seres queridos.
Aunque llevaban juntos décadas, Oscar y Lupe nunca se habían casado legalmente. Para ellos, no era necesario un papel para demostrar su amor. Pero después de su diagnóstico, todo cambió.
Una noche, la familia salió a cenar para celebrar el cumpleaños de Isabel quien cumplía 19 años, como era tradición. Después de que ella apagara las velas, Lupe le preguntó qué había pedido. Isabel respondió: “Que papá te pida matrimonio.”
Cuando Lupe se dio la vuelta, Oscar estaba arrodillado con un anillo. Un mes después, se casaron oficialmente.
Cuando asimiló la realidad de su diagnóstico, Oscar decidió emprender acciones legales para proteger el futuro financiero de su familia. Mientras veía la televisión, vio un anuncio de un despacho de abogados especializados en mesotelioma y llamó al número que aparecía en pantalla.
Poco después, alguien de Simmons Hanly Conroy acudió a su casa para reunirse con él directamente y ofrecerle sus conocimientos y apoyo.
“Bueno, mi marido sabía que la enfermedad ya estaba muy avanzada, y fue entonces cuando dijo que iba a buscar ayuda legal, para poder cuidar de los niños y de mí,” dijo Lupe.
Durante este tiempo, la salud de Oscar empeoró e Isabel y Lupe se convirtieron en sus cuidadoras a tiempo completo. Después de clase, Isabel se apresuraba a volver a casa para llevar a su padre a la quimioterapia, mientras que Lupe se iba a trabajar. Era una rutina difícil, pero lo hacían por amor a él.
Trágicamente, Oscar falleció antes de que se resolviera su demanda legal, solo 13 meses después de su diagnóstico. Para honrar su objetivo de buscar justicia y una indemnización, la familia de Oscar decidió continuar con la demanda por mesotelioma tras su muerte.
Con Isabel aún en la escuela y las facturas médicas sin pagar acumulándose, los acuerdos por mesotelioma que recibieron proporcionaron un apoyo financiero muy necesario.
“Fue bueno y, al mismo tiempo, muy triste,” explicó Lupe. “Porque te preguntas: ‘¿Es eso lo que vale una vida?'”
Aunque la familia estaba agradecida por la indemnización tras el fallecimiento de Oscar, al final sintieron emociones encontradas tras sufrir la pérdida de alguien tan importante para ellos en estas circunstancias.
“Estas empresas podrían pagar mil millones de dólares, y aun así agarraría mi pala e iría a trabajar mañana. Mi madre seguiría teniendo dos trabajos y mi hermana seguiría yendo a la escuela,” dijo Oscar Jr. “La conclusión es que ningún dinero podría compensar la pérdida de mi padre.”
Aun así, solicitar la indemnización por mesotelioma permitió a la familia cumplir los deseos de Oscar. Al continuar por el camino que él había iniciado, pudieron asegurarse de que sus esfuerzos por protegerlos no fueran en vano.
“Fue él quien vio el anuncio en la televisión y dijo: ‘Oye, ¿por qué no hago esto por mi familia?'” dijo Isabel. “Así que fue estupendo que lográramos ese objetivo por mi padre.”
Al principio, Isabel se encontró actuando como traductora para su familia, ya que sus padres hablaban poco inglés. Afortunadamente, el equipo de Simmons Hanly Conroy contaba con intérpretes en el personal, lo que garantizó una comunicación clara durante todo el proceso.
“No tengas miedo de buscar ayuda legal en tu idioma, porque es más fácil de entender,” dijo Lupe. “No tuvimos ningún problema porque siempre había alguien que hablaba español.”
Era la primera vez que la familia emprendía acciones legales, y nuestros abogados especializados en mesotelioma trabajaron duro para que la experiencia fuera lo menos estresante posible.
Nuestro equipo también localizó a los antiguos compañeros de trabajo de Oscar, que testificaron voluntariamente sobre su exposición laboral para ayudar a que las empresas de amianto responsables de su muerte rindieran cuentas.
“Lo que más nos llamó la atención fue su profesionalismo,” dijo Isabel. “Siempre estuvieron ahí para nosotros y siempre respondieron a mis llamadas telefónicas con cualquier tipo de pregunta.”